Durante su segundo verano como pasante en Apple, Pablo Leyva trabajó en el punto donde la inteligencia artificial se encuentra con la persona que sostiene un iPhone. El estudiante de NJIT, quien cursa matemáticas aplicadas y ciencias de la computación, contribuyó a un proyecto orientado al usuario que involucraba los 18 productos de Apple Wallet, el modelado y los marcos de trabajo de Siri, además de otras aplicaciones nativas de Apple.
En lugar de desarrollar los modelos de IA subyacentes, Leyva se concentró en la experiencia del usuario y en preguntas que podrían definir cómo las personas convivirán con esta tecnología.
“¿Qué significa que un ser humano interactúe con la IA?”, planteó Leyva. “¿Debería ser necesario hablar con un chatbot? ¿Puede la IA hablarte primero? ¿Deberías siquiera tener que darle una instrucción?”
Leyva, quien espera graduarse en mayo de 2027, puede pasar con facilidad de los detalles técnicos a la estrategia de producto. Sin embargo, la frase que mejor explica cómo llegó a Apple tiene poco que ver con el código.
“Mucha gente me pregunta: ‘¿Cómo llegaste hasta aquí?’”, dijo. “No se trata de cómo llegué yo, sino de cómo llegamos nosotros, porque la única manera de salir adelante es contar con el apoyo de la comunidad”.
Elegir un futuro en NJIT
La tecnología no ocupó un lugar central durante la infancia de Leyva en Tlalpan, Ciudad de México. Sus amigos se reunían en la calle para jugar fútbol en lugar de organizarse mediante un chat grupal.
Eso cambió cuando Leyva se mudó a Estados Unidos alrededor de los 8 años. En su nueva escuela, una maestra le entregó una computadora portátil y le explicó que allí realizaría sus trabajos de clase.
“Pensé: ‘¿Qué está pasando? ¿Dónde está la pizarra?’”, recordó. “Ese fue mi primer contacto con la forma en que el mundo está interconectado”.
En Cranford High School, Leyva tomó cursos de ciencias de la computación y desarrolló proyectos como una aplicación de seguimiento nutricional y un programa de ajedrez basado en texto. Más adelante se matriculó en una universidad en Virginia, donde jugó fútbol en la División III de la NCAA y estudió matemáticas aplicadas. Después de un año, decidió regresar a Nueva Jersey para estar más cerca de su familia.
La decisión significó dejar atrás el fútbol universitario.
“El fútbol siempre ha sido mi vida y, en ese momento de 2023, era mi pasado y mi presente”, dijo. “Pero sabía que el fútbol no iba a ser mi futuro. Sabía que una educación en NJIT era mi futuro”.
NJIT le ofrecía la posibilidad de cursar las dos carreras y recibir la preparación profesional que buscaba. Aun así, cuando llegó como estudiante transferido, Leyva solía almorzar solo junto a las terminales Bloomberg del Laboratorio de Análisis Financiero Ray Cassetta o completaba sus tareas en la biblioteca. Su experiencia cambió durante la feria de participación estudiantil, donde conoció a la Society of Hispanic Professional Engineers (con siglas en inglés SHPE), la sociedad de ingenieros profesionales hispanos.
“SHPE fue importante para mí porque representaba mi identidad en el campus”, dijo. “Podía pasar tiempo con personas que enfrentaban las mismas dificultades y encontrar un sentido de pertenencia que no sentía en ningún otro lugar del campus”.
Convertir una oportunidad en un sistema
Leyva se convirtió en coordinador de eventos de SHPE durante su primer semestre. En una convención nacional de SHPE consiguió una pasantía en ingeniería de software con Caterpillar, donde un gerente le preguntó por primera vez si la IA podría analizar un flujo de datos que había construido.
Su respuesta inicial fue sencilla: “¿Qué es la IA?”
La pregunta cambió su rumbo académico. Se matriculó en el curso de introducción a la inteligencia artificial de NJIT y desarrolló un proyecto de IA que posteriormente lo ayudó a prepararse para Apple. Mientras tanto, como vicepresidente de relaciones externas de SHPE, ayudó a conectar a la sección estudiantil de NJIT con empresas como Microsoft y NVIDIA.
En otra convención nacional, Leyva tuvo una entrevista con Apple, pero no recibió una oferta. Continuó persiguiendo la oportunidad: se levantó a las 2 de la madrugada para estar entre los primeros estudiantes de la fila en la feria de empleo y revisó su currículum una y otra vez. Otro equipo de Apple lo entrevistó y le ofreció una pasantía.
Al regresar a NJIT después de ese primer verano en Apple, Leyva estaba decidido a convertir su experiencia en una estructura que otros pudieran aprovechar. Como presidente de SHPE, creó internSHPE, un programa que permitió a estudiantes de primer y segundo año acompañar y observar el trabajo del presidente y los vicepresidentes de la organización. Los tres estudiantes a quienes orientó directamente ocuparon posteriormente puestos de liderazgo; más de 35 estudiantes se postularon para los 13 cargos ejecutivos y la gala reunió a más de 220 personas.
Leyva también dirigió a un equipo de tres estudiantes de pregrado que desarrolló una aplicación de SHPE NJIT para iOS y Android en 27 días. La aplicación superó los 350 usuarios activos en el campus.
Más importante aún para Leyva, cada estudiante al que orientó consiguió más de siete entrevistas para pasantías durante su segundo año.
“Esos estudiantes probablemente estarán cinco pasos por delante de donde yo estaba cuando lleguen a mi edad”, dijo Leyva. “La universidad no se trata solo de lo que recibes, sino también de lo que aportas”.
Construir una experiencia de IA mediante el diálogo
Durante su primera pasantía en Apple, Leyva se integró al equipo de alianzas de Apple Pay y Wallet. Trabajó en una herramienta interna basada en agentes y diseñada para ayudar a comercios, bancos y proveedores de servicios de pago a avanzar con mayor eficiencia en el proceso de incorporación a Apple Pay.
Leyva también convirtió el campus de Apple en otra aula. Para comprender cómo su proyecto encajaba en los objetivos generales de la empresa, buscó perspectivas fuera de su equipo inmediato. Las relaciones que había forjado mediante SHPE lo ayudaron a conectarse con ingenieros hispanos y a unirse a un grupo de chat de empleados latinos durante su primera semana en California.
“A menudo eres la única persona de piel morena en la sala. Eres la única persona hispanohablante en la sala”, dijo Leyva. “Si no sientes que perteneces a un lugar, tu trabajo será mucho más difícil”.
Su conexión más decisiva fue Lilian Rincon, vicepresidenta de marketing de producto para inteligencia artificial de Apple, quien se convirtió en su mentora y escuchó sus propuestas. Rincon se mudó de Venezuela a Canadá a los 9 años, encontró seguridad en sí misma a través de las matemáticas y construyó una carrera en ciencias de la computación. Después de trabajar en Skype y Microsoft, pasó nueve años en Google, donde ayudó a desarrollar Google Assistant y posteriormente dirigió su organización global de productos de Shopping antes de incorporarse a Apple.
Durante su estancia en Cupertino, Leyva también conoció al cofundador de Apple Steve Wozniak y a Chris Espinosa. Espinosa comenzó a trabajar con Apple en 1976, cuando tenía 14 años, y se convirtió en el empleado número 8 de la compañía. Leyva había escuchado que Espinosa rara vez respondía mensajes de desconocidos, pero decidió escribirle de todos modos. Espinosa respondió, se reunió con él y escuchó una idea relacionada con su pasantía.
Este verano, su proyecto lo acercó más a la experiencia del usuario y requirió que colaborara con equipos de Wallet, Siri y otras aplicaciones de Apple. Leyva considera que el trabajo forma parte de una pregunta más amplia sobre cómo debería integrarse en la vida de las personas un sistema de IA que las acompaña a todas partes.
“Estamos hablando de la relación con un sistema de IA que vive en nuestro teléfono y viene con nosotros a todas partes”, dijo. “¿Qué grado de influencia debería tener en nuestras vidas y qué tipo de influencia sería verdaderamente valiosa?”
El éxito se mide en plural
Para Leyva, la educación nunca fue algo garantizado. Durante su infancia en Ciudad de México, observó cuánto valoraban sus compañeros y vecinos la posibilidad de estudiar en la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM. Después de mudarse a Estados Unidos, comprendió que incluso poder enfrentarse a una tarea difícil representaba una oportunidad educativa que alguien de su entorno en México habría deseado tener.
“El simple hecho de resolver los problemas aburridos y repetitivos de matemáticas de los que se quejaban los estudiantes a mi lado era, para mí, un privilegio”, dijo. “Me dieron la oportunidad de estar en un lugar donde otros desearían estar y por el que darían cualquier cosa”.
Esa conciencia define el nivel de exigencia que establece para sí mismo.
“No puedo limitarme al esfuerzo que Pablo sea capaz de hacer”, dijo. “Tengo que esforzarme tanto como cualquier persona que estuviera en mi posición. Eso incluye a mis 10 amigos en México. Incluye a mis 20 primos en México. ¿Cómo puedo esforzarme tanto como ellos lo harían aquí, o incluso más?”
Leyva también reconoce a los mentores que le mostraron lo que era posible. Uno de los primeros fue Roberto Saenz ’24, entonces estudiante de último año de ingeniería mecánica en NJIT, quien revisó su currículum, le enseñó a utilizar LinkedIn y a prepararse para una entrevista, y lo conectó con SHPE. Más adelante, Saenz lo puso en contacto con exalumnos que trabajaban en NVIDIA, Google y una empresa de tecnología médica.
Cada exalumno que he conocido en NJIT se ha tomado el tiempo de influir en mi vida.
Esos mentores ayudaron a Leyva a preparar presentaciones para líderes de Apple y a desarrollar una estrategia para conseguir un puesto de tiempo completo. Su ejemplo también lo llevó a pensar en cómo la mentoría puede convertirse en una fuente de apoyo duradero. El exalumno de NJIT Daniel Vargas ’15, líder del Hispanic and Latinx Leadership Council (con siglas en inglés HLLC), el consejo de liderazgo hispano y latino de NJIT, creó una beca para estudiantes, un ejemplo que Leyva espera seguir.
También destacó la influencia que los exalumnos Nick Fuentes-Zuluaga ’19, copresidente del HLLC, y John Canela ’15 han tenido en el proceso de conseguir las pasantías que transformaron su carrera. Ambos han dedicado incontables horas a preparar recomendaciones mientras Leyva solicitaba múltiples oportunidades.
“Cada exalumno que he conocido en NJIT se ha tomado el tiempo de influir en mi vida —sin ser familiar mío— y, aun así, decidió creer en mí y darme una oportunidad”, dijo Leyva. “Pienso en todas las personas que no estuvieron en el lugar y el momento indicados para conocerlos. ¿Cómo puedo servirles?”
Leyva se imagina creando becas, ofreciendo pasantías a estudiantes de secundaria y, eventualmente, fundando empresas que generen empleos. Su objetivo inmediato es conseguir una oferta de Apple para regresar como empleado de tiempo completo después de graduarse. Más adelante, ve en el emprendimiento y la ética de la IA otras maneras de crear para los demás el mismo acceso que sus mentores crearon para él.
“La comunidad de NJIT me ha apoyado y yo he procurado servirle”, dijo. “Ahora me graduaré con esa experiencia y con una meta: entender cómo el mundo puede servirme y cómo puedo servir yo al mundo”.
Para Leyva, el camino de Ciudad de México a Newark y luego a Cupertino no es simplemente una prueba de lo lejos que puede llegar un estudiante. Es evidencia de que existe un camino y de la responsabilidad de ampliarlo.