Diseñar con empatía: cómo Liliana Torres construye comunidad a través de la arquitectura
La arquitectura de Liliana Torres siempre ha girado en torno a la gente.
“La forma en que quiero que se cuente mi historia es a través de cómo todo lo que aprendí en NJIT sigue traduciéndose en mi vida profesional — los valores, el sentido de responsabilidad y el compromiso de ayudar a los demás nunca terminaron con mi graduación”, afirmó.
Torres es egresada de pregrado y posgrado del Hillier College of Architecture and Design (con siglas en inglés, HCAD), además de haber sido becaria del Albert Dorman Honors College.
Este año en el NJIT Design Showcase, recibirá el Emerging Designer Alumni Award, un reconocimiento que representa un poderoso momento de cierre de ciclo en una carrera definida por el servicio público, la empatía y el diseño centrado en la comunidad.
Actualmente, se desempeña como asociada en Urbahn, donde trabaja en proyectos de infraestructura pública con la Metropolitan Transportation Authority (con siglas en inglés, MTA). Desde su graduación, Torres ha participado en el diseño de más de 14 estaciones de metro en la ciudad de Nueva York, ayudando a transformarlas en espacios accesibles que permiten a personas con discapacidades, adultos mayores, padres con cochecitos y usuarios en general desplazarse de manera independiente.
Su intervención más reciente se completó en la estación Church Av., en Brooklyn.

“He trabajado en más de 14 estaciones en toda la ciudad de Nueva York para hacerlas accesibles, y no hay nada más poderoso que ver a alguien moverse de manera independiente a través de un espacio que ayudaste a diseñar”, señaló.
Torres describe el diseño del transporte como una fuerza silenciosa pero transformadora. “La arquitectura del transporte es invisible para la mayoría de las personas, pero moldea sus vidas cotidianas. No es un monumento — es el tipo de arquitectura que realmente cambia vidas”.
Su compromiso con la accesibilidad está profundamente ligado a su identidad. Criada en la República Dominicana, creció en un entorno donde la infraestructura accesible es limitada, lo que moldeó su comprensión de cómo el diseño puede restringir o empoderar.
“Cuando pienso en mí misma como una niña creciendo en la República Dominicana, nunca imaginé que algún día contribuiría a una infraestructura utilizada por millones de personas — eso se siente como construir un legado mucho más grande que yo misma”, expresó.
En el centro de ese trabajo está la empatía. “La arquitectura se trata de ponerse en el lugar de los demás. Diseñar con empatía es lo que convierte los espacios en herramientas para la independencia y la dignidad”, explicó.
Incluso los detalles más pequeños importan. “Una pulgada puede cambiarle la vida a alguien. En el diseño accesible, esa pequeña diferencia puede determinar si una persona se mueve de manera independiente o enfrenta dificultades, y esa conciencia guía cada decisión que tomo”.
El camino de Torres hacia esta vocación se consolidó en NJIT, donde encontró no solo una formación académica rigurosa, sino también una comunidad que creyó en ella.
“Honestamente, fueron las personas en HCAD quienes marcaron la mayor diferencia. Desde el personal de mantenimiento que me saludaba cada mañana con una sonrisa, hasta mi asesora y el equipo administrativo, todos me hicieron sentir apoyada. Me adoptaron como parte de la familia de HCAD. Ahí entendí el verdadero significado de que ‘se necesita un pueblo’. No lo habría logrado sin ellos”.
Ese entorno ayudó a fortalecer su compromiso con el diseño de interés público y el servicio.
“Ser reconocida por NJIT se siente como cerrar un ciclo — pasar de ayudar a organizar estos eventos como estudiante a ahora ser reconocida por la institución que formó mis valores”, dijo.
Durante su etapa como estudiante, Torres se involucró profundamente en la vida universitaria y en iniciativas de servicio, experiencias que hoy siguen definiendo su estilo de liderazgo. “Ayudar a otros sin esperar nada a cambio es lo que me abrió puertas, y por eso siento la responsabilidad de ahora apoyar y orientar a otros”, afirmó.

Detrás de cada logro en su trayectoria está el apoyo incondicional de su familia, especialmente de su madre, quien se mudó con ella desde la República Dominicana para que pudiera continuar sus estudios.
“No estaría aquí sin mi mamá. Siempre le digo: ‘yo obtuve el diploma, pero tú también lo obtuviste’”, compartió Torres.
Recibir el Emerging Designer Alumni Award no es solo una celebración de su éxito profesional — es el reconocimiento de un camino marcado por la perseverancia, la comunidad y una profunda convicción en el poder de la arquitectura para servir.
Hoy, mientras continúa diseñando espacios utilizados diariamente por millones de neoyorquinos, Torres se mantiene fiel a los valores que la llevaron a NJIT: la empatía, el servicio y la certeza de que el diseño, cuando se hace con propósito, puede transformar vidas.