Cómo Natalia Peña convirtió la oportunidad en un impacto centrado en las personas en NJIT
Mucho antes de visitar NJIT, Natalia Peña ya había tomado una decisión.
Una beca del Albert Dorman Honors College (con siglas en inglés, ADHC) cambió por completo la idea de universidad para Peña y su familia, al aliviar la mayor preocupación que tenían sobre su futuro. “Por primera vez, mis preocupaciones sobre cómo iba a pagar la universidad desaparecieron”, recordó esta primavera durante el Scholarship Luncheon de NJIT.
Ahora, al graduarse como ingeniera en computación, estudiante del Honors College y semifinalista Fulbright, Peña deja NJIT con un camino definido por la investigación, el liderazgo estudiantil y la construcción de comunidad, además de planes para cursar estudios de posgrado en interacción humano-computadora.
Pero la historia de Peña no es la de una estudiante que llegó con todo perfectamente planificado. Según cuenta, todo comenzó con una oportunidad, luego otra y otra más.
La universidad, explicó, nunca fue una cuestión de “si” estudiaría, sino de dónde y cómo lo lograría. Para Peña, ese momento tuvo un significado que iba más allá de su propia decisión. Las historias de perseverancia, educación y sacrificio de su familia moldearon desde pequeña su idea de lo que era posible.
En NJIT, primero llegó el “cómo”. Lo demás — su dirección académica, sus intereses de investigación, su liderazgo en el campus y la comunidad que ayudaría a construir — fue tomando forma con el tiempo.
Una oportunidad llevó a la siguiente
Uno de los momentos más importantes de su experiencia universitaria llegó en un curso llamado Design Thinking: Addressing Structural Inequality, impartido por el profesor Michael Lee. La clase introdujo a Peña al campo de la interacción humano-computadora y dio forma a inquietudes que ya llevaba consigo.
“No era que me estuviera quejando; simplemente estaba notando una falta de diseño inclusivo”, comentó Peña al reflexionar sobre lo que el curso le reveló. Desde hacía tiempo le interesaban el arte, el diseño UI/UX, la diversidad y la informática, pero fue esa clase la que le ayudó a entender cómo todos esos intereses podían convivir entre sí, y cómo diseñar pensando en una mayor diversidad de usuarios puede mejorar la tecnología para todos.
Esa revelación terminó acercándola a un campo situado en la intersección entre la ingeniería y las necesidades humanas. A través del Honors Summer Research Institute, Peña se integró al laboratorio People + Interfaces + Data (PID), bajo la supervisión de la profesora adjunta Roni Barak Ventura, donde trabajó en un proyecto enfocado en analizar cómo las personas con discapacidad visual acceden al ejercicio físico y al fitness.
Esa experiencia, explicó, confirmó su deseo de dedicarse al campo de la interacción humano-computadora. Anteriormente, también había realizado una pasantía en la organización Public Citizen como becaria en IA y elecciones, una experiencia que le permitió observar la tecnología desde la perspectiva de las políticas públicas.
Peña mantiene una visión abierta sobre el rumbo que podría tomar ese camino en el futuro. Por ahora, afirma sentirse especialmente atraída por el diseño UI/UX y por áreas relacionadas con investigación y desarrollo, espacios donde la retroalimentación de las personas sigue ocupando un lugar central en su forma de entender el trabajo.
“Existen muchas formas en las que podría intentar hacer el bien o ampliar el acceso”, afirmó.

Peña fue beneficiaria de la beca Diane and Joel Bloom Scholarship. Este año, participó como oradora durante el Scholarship Luncheon anual de NJIT, un evento que reúne a estudiantes y donantes.
Sin embargo, lo más fascinante de su historia en NJIT es que nunca se desarrolló a través de un plan perfectamente trazado. Peña la describe más bien como un efecto bola de nieve.
“No existe un único recurso u oportunidad que, a mi parecer, me haya cambiado”, explicó. “Ha sido una serie de puertas que se han abierto ante mí justo en el momento en que las necesitaba”.
Una asistente de residencia le presentó el Senado Estudiantil. Su trabajo allí la conectó con líderes de Diversidad, Equidad e Inclusión (con siglas en inglés, DEI), lo que posteriormente la llevó a SHPE y al Comité de Planificación del Mes de la Herencia Hispana. Un proyecto de video para una clase de diseño la ayudó a conseguir un empleo en el equipo de Servicios de Soporte de Medios y Tecnología de NJIT. Más adelante, su participación como voluntaria en jornadas de puertas abiertas del Departamento de Ingeniería Eléctrica y Computación terminó abriéndole otro camino. En cada etapa, una experiencia la condujo hacia la siguiente.
Ese proceso transformó también su visión sobre el futuro.
“No tenía ni idea de qué haría después de la universidad”, comentó. “Simplemente esperaba que la respuesta se revelara por sí sola y, de cierta manera, así sucedió, a medida que me daba a conocer y buscaba el consejo de otras personas”.
Construir comunidad desde la experiencia propia
A medida que su rumbo académico se definía con mayor claridad, también lo hacía aquello que más le importaba dentro del campus.
Peña explicó que el liderazgo estudiantil y la construcción de comunidad terminaron convirtiéndose en pilares fundamentales de su experiencia en NJIT. A través del Senado Estudiantil y de organizaciones estudiantiles hispanas, ayudó a crear tradiciones y espacios que hicieron del campus un lugar más acogedor y más representativo de los estudiantes que lo consideran su hogar.
Entre sus iniciativas estuvo el establecimiento de la tradición anual del altar del Día de los Muertos, además de colaborar en la organización de eventos junto a la Society of Hispanic and Latine Appreciation (con siglas en inglés, SHLA), incluyendo programas enfocados en cultura, identidad y pertenencia.
“Mis pilares fundamentales — la defensa de causas, la identidad y lo académico — nunca flaquearon”, afirmó. “Simplemente evolucionaron y se profundizaron a medida que descubrí nuevas formas de expresarlos”.
Ese trabajo se reflejó en distintos espacios de la vida universitaria. Durante sus primeros años, Peña fue destacada por su participación en el proyecto de biodiversidad del Honors College Monarchs & Milkweed. Más adelante, también formó parte de un reportaje especial sobre líderes estudiantiles hispanos y latinos.
A lo largo de sus cuatro años en NJIT, siguió encontrando maneras de conectar el trabajo técnico con la experiencia humana, y la identidad personal con la construcción de comunidad.
Uno de sus ejemplos favoritos nació precisamente de su trabajo con futuros estudiantes. Después de ofrecerse como voluntaria en jornadas de puertas abiertas del Departamento de Ingeniería Eléctrica y Computación, se le pidió acompañar durante un día a una estudiante prospectiva llamada Charlotte. Charlotte asistió a clases junto a ella, almorzó con ella y pudo observar de cerca cómo era la vida cotidiana en NJIT.
Tiempo después, Charlotte le escribió para contarle que había aceptado su admisión a NJIT. Ahora, explicó Peña, ambas incluso han compartido algunas clases y Charlotte está prosperando académicamente.
“Ella es una de varias estudiantes que me han dicho que mi orientación fue un factor importante en su decisión de matricularse en NJIT”, comentó Peña.
En el camino, Peña también encontró personas que la ayudaron a ver con mayor claridad todo aquello de lo que era capaz. Atribuye a profesores y miembros del personal de NJIT — especialmente a quienes forman parte del Honors College — el haberla impulsado a postularse a oportunidades que quizá nunca habría considerado por cuenta propia, incluyendo pasantías, becas de investigación y el programa Fulbright.
Durante el Scholarship Luncheon, también habló con especial cariño sobre Joel y Diane Bloom. La beca que recibió de parte de ellos representó un importante apoyo económico y, según contó, su cercanía y respaldo dejaron una huella duradera en ella.
Con los años, incluso creó la tradición de tomarse selfies con ellos durante el evento: un pequeño ritual que terminó simbolizando algo mucho más profundo, la importancia de sentirse vista y respaldada por su comunidad.
“Los Bloom son increíblemente amables”, dijo Peña. “No tenían forma de saberlo, pero fue como conocer a ángeles de la guarda”.

Al ver todo lo logrado, Peña describe NJIT como “un centro de oportunidades y recursos”: un lugar donde laboratorios, clubes, cursos y conversaciones no dejaban de abrir nuevas posibilidades.
Llegó sin tener completamente claro qué rumbo tomaría su futuro. Se marcha con una idea mucho más definida del tipo de trabajo que desea realizar y del impacto que espera generar: uno fundamentado en la inclusión, moldeado por la retroalimentación y diseñado pensando en las personas.
Y, para Peña, quizá esa sea la lección más perdurable de todas. A veces, un camino no se revela de golpe. Se abre, puerta a puerta.